En abril de 1967, una representación numerosa de habitantes de Álamos pasó a felicitar al candidato del PRI al gobierno del Estado Faustino Félix Serna. Después de los saludos y los discursos de rigor, el candidato distingue entre la muchedumbre a Baldomero Corral Álvarez, quien como él había sido chofer y empresario del transporte, y le espeta: “Oye Baldomero, algunos vecinos de Álamos me han venido a ver para platicar sobre la presidencia municipal de tu pueblo y quieren que tú seas el candidato, ¿qué te parece?”. Baldomero,bastante sorprendido, le responde: “Mira Faustino; te agradezco el comentario, pero quiero aclararte que en mi contra está el que yo no estuve contigo en la precampaña”. “¿Y quién &¡%*?¿/!¡& te está preguntando eso?, si el pueblo te quiere de candidato yo no tengo nada qué decir, nada más quiero tu opinión para comunicársela al partido”.Así, Baldomero Corral fue presidente municipal de Álamos de 1967 a 1970, y después un gran amigo de don Faustino.
En Huatabampo, durante un mitin de campaña en el estadio municipal, el ambiente se tensó por los gritos de algunos estudiantes de secundaria hacia el ampuloso orador que por mucho había rebasado el tiempo destinado a la bienvenida del candidato. Al final del acto, el candidato Félix Serna a través de Pancho Rosas y Próspero Ibarra, mandó llamar a los estudiantes al autobús y les preguntó sobre la razón de sus gritos, ellos le explicaron con paciencia y aprovecharon la anuencia para pedir una escuela secundaria más equipada, porque en la que estudiaban no tenían ni canchas ni laboratorios ni biblioteca. Faustino Félix como gobernador cumplió su compromiso un año después:entrando su gobierno se equipó la escuela No. 17 Catalina Cota de Bernal, y en 1969 se estrenó una nueva: la escuela secundaria federal “Tierra de Generales”.
Leoncio Valencia, un inquieto ranchero típico sonorense quería ser el candidato del PRI a la presidencia municipal de Bacadéhuachi en 1967, pero no logró la postulación. Se lanzó como candidato independiente, cuando ni siquiera se contemplaba en las leyes esta modalidad de candidatura. Contra todos los pronósticos en torno a su posible reconocimiento por el nuevo gobierno estatal -si ganaba la elección-. Leoncio ganó la contienda por amplio margen, y el gobernador Faustino Félix lo reconoció y trabajaron juntos. En la elección de 1970, Valencia participó como suplente de la candidatura del PRI a diputado local y Félix Serna fue después su padrino de bodas.
En la elección de 1967 el PRI perdió en San Miguel de Horcasitas, Cumpas, Cucurpe, San Pedro de la Cueva, Bacoachi, Santa Ana, Opodepe y la capital Hermosillo. Voces y presiones de todo tipo iban y venían del centro a la periferia, acerca de si el gobernador electo debería o no reconocer los triunfos opositores, sobre todo porque era la primera ocasión en la historia que se perdía la capital de un estado. Faustino Félix, con pragmatismo no dudó en reconocer todos los triunfos del PAN, y trabajó con los alcaldes electos sin mayores conflictos, con una política de verdadera conciliación.En 1970 el PRI recuperó todos los espacios perdidos tres años antes.
En septiembre de 1967, a la hora de formar su equipo de trabajo como gobernador, Faustino Félix Serna integró su gabinete con visión de largo plazo y con personas experimentadas y capaces, no necesariamente sus amigos. Cuidó la representatividad regional de la entidad y nunca abrigó complejos ni temores al rodearse de personas de amplio reconocimiento académico, social económico o político, porque en sus palabras: “le apostaba al desarrollo de Sonora y a sus compromisos con el pueblo, y no a los intereses de nadie en particular”. Así llegaron César Gándara en Gobierno, Armando Hopkins en Desarrollo Económico, Rolando García Urrea en Obras Públicas, Alfonso Reyna Celaya en Ganadería, y Tomás Oroz, Ernesto Ramos Bours, Gabriel Villegas Maytorena,Roberto Talamante, Alfredo Flores Pérez y Angel López Gutiérrez, a otros encargos.
A poco más de cuatro décadas de estos relatos, nos queda clara su visión política, la capacidad para incluir y trabajar con quienes pensaban diferente, la habilidad para privilegiar la conciliación al encono, una aguda visión de la función del Estado, y particularmente visión de desarrollo para Sonora de un político muy bien equipado para gobernar.
Es evidente que no era un improvisado.Como toda su generación, entre 1913 el año de su nacimiento, y 1940 el de su despegue, pasó por circunstancias particularmente difíciles en todos los terrenos -violencia, depresión económica, conflictos sociales-; pero al llegar al gobierno estatal ya había pasado por un importante y formativo fogueo político… Ya traía la política como vocación.
Bisnieto del gobernador y alcalde de Hermosillo Francisco Serna, hijo de Faustino Félix Gastélumd de origen vasconcelista, diputado por Altar y alcalde de Cajeme, Félix Serna también fue allegado y compañero regidor del presidente municipal Rodolfo Elías Calles, “hasta que en septiembre 22 de 1954 -don Rodolfo-renunció en forma definitiva [...] y Félix continuó el período con una magnífica actuación, tanto durante sus interinatos como en el último año que fungió con carácter titular”. (Claudio Dabdoub)
Hasta esa época y desde 1928, por su conformación,Cajeme era un municipio inestable y muy complicado políticamente.
Félix Serna recorrió varios caminos en su formación como ser humano:chofer, líder sindical,contador autodidacta, mayordomo, agricultor con su hermano Ramón, regidor, empresario, alcalde interino, fundador de uniones de crédito, presidente del comité de caminos,promotor social, coordinador de campaña política estatal,presidente municipal electo, promotor del Valle de Caborca, y diputado federal.
La circunstancia fundamental en su ascenso político se da en 1961 cuando por las eventualidades de los tiempos, a Luis Encinas ya lo habían abandonado sus principales partidarios en la lucha por la candidatura al gobierno estatal-le cerraron sus oficinas-.Don Faustino se hizo cargo de todo, y coordinó la campaña. De ahí en adelante,nadie lo paró.
Sin embargo, en su línea de independencia optó por la alcaldía de Cajeme. Dos años y medio después, en abril de 1964 el PRI lo postula candidato a diputado federal junto con Manuel R. Bobadilla, Manuel Duarte Jiménez y Rodolfo Velásquez Grijalva.
Le toca la oportunidad de complementar su formación política en una legislatura histórica: la XLVI legislatura del Congreso de la Unión -la primera en la historia que integraba a los llamados diputados de partido-, con personajes disímbolos de la talla de Vicente Lombardo Toledano, Juan Barragán, Adolfo Christlieb Ibarrola, Felipe Gomez Mont, Jacinto López, Alejandro Carrillo y Alfonso Martínez Domínguez.
Don Faustino no perdería nunca su sentido humano, el sentido de la vida, de alguien que sabía lo que quería. Su pragmatismo, moldeado con los liderazgos sociales de la época lo dotó de la sensibilidad para buscar lo mejor para cumplir compromisos. Así fue también con su familia que formó con Lilián Escalante Alatorre y con sus hijos:Faustino, Gilberto, María Lilián, Norma, María Elvira y Beatriz.
Era disciplinado, nunca fue ostentoso, siempre se mantuvo fiel a su esencia y a sus orígenes. Nunca perdió el sentido del trabajo y la humildad ante la ciudadanía en sus acciones vitales. Siguió viviendo austeramente, comiendo lo mismo y donde mismo, el poder no lo mareó ni lo distrajo. Porque decía;“El propósito del auténtico político es crear las condiciones para hacer las cosas”. “De aquí que la política no sea ni accidente ni aventura, sino necesidad y costumbre, la satisfacción de una primera naturaleza o la expresión de una segunda”.
Faustino Félix Serna tuvo la oportunidad de luchar contra una compleja realidad durante un periodo-los sesentas- de profundos cambios en todos los órdenes, y supo estar a la altura de su compromiso en beneficio de Sonora.
Por ello no reparó en esfuerzos: sumó, sumó y concilió.
A mas de 40 años de haberse iniciado la alternancia en lo municipal, vivimos ahora, tiempos de alternancia política en el Ejecutivo estatal.
Una alternancia de litigio, basada en la “comercialización de la ciudadanía”, en los errores y divisiones en el PRI, pero alternancia al fin.
Don Faustino la entendió en su tiempo y no reparó en utilizar la inclusión como política gubernamental. Reconoció a un candidato independiente triunfante, cuando para la mayoría se trataba de una locura.
Captó como nadie esa naturaleza humana transformada, anudada por el influjo del poder. Él sabía por experiencia que aunque las cosas cambien, ya sabemos: las personas siguen siendo las mismas, porque el político afirmaba; es y debe ser un hombre de paciencia, de perseverancia, de un optimismo natural, de lo contrario, tiraría la toalla. La política no es otra cosa que la lucha contra la realidad.
Integró un gabinete con lo mejor de Sonora porque para él la administración pública no era un botín de espacios clientelares ni de familia, ni un pago de facturas mal entendidas por el reciclaje de lealtades. Al contrario, incluyó, cerró heridas, pactó lo indispensable, y estabilizó el Estado.
Impulsó originalmente la idea del PLHINO, y ante las turbulencias de ahora a más de 40 años, el tiempo le está dando la razón. De vivir Don Faustino, seguramente andaría en las calles, en las marchas con los ciudadanos cajemenses en defensa del agua del Novillo.
La visión de esos pioneros y de quienes le han apostado todo por el valle del Yaqui no ha fallado. Por eso, quienes enarbolan la bandera de “El Novillo No” tienen para sí, y con toda justicia, la razón técnica, política, histórica, jurídica, social y moral de su causa.
El Sonora de hoy se debate entre el problema más grave que hemos enfrentado en un siglo, que es el de la inseguridad ciudadana -que ha puesto a prueba a todas las instituciones- y el recurrente rezago social de la desigualdad que golpea a los que menos tienen, aquellos que siempre son las seguras víctimas de todas las crisis.
Son problemas que demandan carácter, experiencia, inclusión, visión de Estado y tolerancia de los gobernantes, tal y como el ilustre sonorense que hoy recordamos nos lo mostrara en sus responsabilidades públicas.
El próximo 14 de mayo Faustino Félix Serna cumpliría 97 años; el próximo septiembre, 43 de haber llegado al gobierno estatal, y hoy 24 años de no acompañarnos físicamente. Pocos y muchos años, para entender el encomiable esfuerzo de las generaciones que de siempre le han servido a Sonora. Ésta es la verdadera esencia y la razón del progreso y la fortaleza de una nación y un estado. No se pueden borrar de un plumazo esos esfuerzos, que sumados nos han hecho llegar hasta donde hoy nos encontramos. Quienes ahora los enjuician y tratan de disminuir sus aportaciones saben muy bien que por ellos, encontraron la mesa servida, y muchos problemas resueltos. Su reto entonces, es imaginar como ellos, soñar como ellos, querer a Sonora como ellos.
Faustino Félix Serna,como político visionario que fue y como un gobernador eficaz que actuó sobre su realidad con éxito, encarnó un pragmatismo de excelencia en política.Sin duda.
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